lunes, 10 de diciembre de 2012

Sea Glass 2, misión "casi" imposible

Hace un días os contaba cosas sobre el origen del Sea Glass y sus caractéristicas, y también os comenté que tenía ganas de intentar encontrar alguna pieza yo misma, aprovechando que vivo tan cerquita del mar. Estos días de puente salió el sol (por fin) y decidimos intentarlo. Nos fuimos a una preciosa y enorme playa que hay en esta zona, con la ilusión de encontrar algún trocito.

La playa era espectacular, el día estupendo, la marea estaba baja... lo teníamos todo a nuestro favor, y con optimismo, nos dedicamos a buscar las escurridizas lágrimas de sirena. No parecía que fuese a ser muy complicado, seguro que había alguna. Después de recorrernos la playa con la mirada en el suelo (y son más de 2 kms de arena) acabamos con una ligera tortícolis, ojos llorosos y algo de pena. Llegamos a la conclusión de que todo lo que decían sobre la desaparición del Sea Glass era cierto porque...
 ¡No encontramos ni uno!

Perdón, rectifico, encontramos uno tan minúsculo que lo raro fue que llegasemos a verlo siquiera. Y no sería por piedras, porque en esa playa hay alguna zona con una buena reserva de ellas como se puede apreciar en la fotografía de la derecha.

Pero no nos íbamos a desanimar por esta pequeña contrariedad, seguro que los esquivos cristalitos estarían escondidos en alguna otra playa.

Al día siguiente nos acercamos a otra playa de la zona donde yo había leído que podía haber Sea Glass. El problema en este caso fue el acceso, un poco peligroso, ya que tuvimos que bajar por un sendero bastante escarpado que había desaparecido en algunas zonas por la acción del mar. Este sendero acababa en una pequeñísima playa completamente tapizada de piedras, entre las que enseguida encontramos algunos trocitos de vidrio, pequeñitos pero redondeados y escarchados por la fuerza de las olas.

Estuvimos un rato recogiendo pedacitos y nos fuimos tan contentos a casa ¡lo habíamos conseguido!. 

En realidad solo recogimos unos pocos, la mayoría de los que había en la playa eran diminutos, pero aún así fue una aventura emocionante.

Me ha faltado tiempo para montar algunas de las piezas en unos sencillos colgantes:

Parecen pequelos trocitos de hielo escarchado. Para sujetarlos he usado hilo plateado, que era el que mejor quedaba con esos tonos tan "frescos".

Si queréis ver más fotos los podéis encontrar en nuestra tienda de Artesanum, clik aquí.

Al final he conseguido mi objetivo, aunque lamentablemente puedo dar fe de la dificultad para encontrar hoy en día, Lágrimas de Sirena, una pena porque es un material muy bonito para hacer bisutería y joyería.







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